¿Con qué cara reclama Colombia?



La polémica más reciente desatada por declaraciones del presidente de Colombia, insinuando una supuesta “invasión peruana” en la isla Santa Rosa, revela una memoria histórica convenientemente selectiva. Lo más indignante es que ese discurso ignora que prácticamente Perú le entregó a Colombia su única salida al río Amazonas: Leticia y su entorno.

Un “regalo” mal recordado

En 1922 se firmó el Tratado Salomón–Lozano, mediante el cual Perú cedió más de 100,000 km² de territorio amazónico, entre ellos la ciudad de Leticia, sin recibir ningún tipo de compensación territorial. Fue un movimiento estratégico impulsado por el entonces presidente Leguía, con el objetivo de pacificar al país y ganarse apoyo internacional frente a Ecuador.

Una isla que surgió después del tratado

Santa Rosa no aparece mencionada en el tratado, porque aún no existía. Se formó entre 1970 y 1974 a partir del fraccionamiento de la antigua isla peruana de Chinería debido a la dinámica sedimentaria del río Amazonas .

Pero cuando Santa Rosa emergió, lo hizo del lado sur del cauce establecido como frontera, es decir, en el lado peruano según el thalweg —la línea de máxima profundidad del río delineada en el Artículo I del tratado .

Derecho internacional y presencia efectiva

En derecho internacional, cualquier isla fluvial que aparezca después de un tratado se considera propiedad del país en cuya orilla nace, salvo acuerdo en contrario. Y Perú ha establecido control efectivo: escuela, centro de salud, autoridades locales y presencia estatal desde hace décadas .


Hipocresía diplomática

Ahora, después de recibir Leticia como “regalo”, Colombia acusa a Perú de “ocupación irregular” en Santa Rosa. Un insulto a la lógica: Santa Rosa no existía en tiempos del tratado, pero surgió del lado peruano del río que se había trazado como frontera. Por ende, corresponde a Perú, y cualquier revisión debería basarse en datos, no en reclamos oportunistas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fuzz Spencer publica El Arca, un viaje de distorsión, simbolismo y crudeza emocional

Memoria bajo nuestros pies: L'Hospitalet homenajea a sus víctimas del horror nazi

Asamblea Constituyente en el Perú: entre la captura mafiosa, el terruqueo y los discursos vacíos